El Jubileo



JUBILEO
Año del jubileo
El año cincuenta, tras siete años sabáticos, se dedicaba a proclamar la libertad a los siervos por deudas, y a devolver las parcelas a quienes las hubiesen perdido.
Lv 25.8–55; 27.17–24; Ez 46.17

Jubileo, año Del Jubileo  (hebreo, «yobel», «trompeta»).  (Toque de trompeta). Celebración judía que debía efectuarse cada cincuenta años según la legislación sacerdotal (Lv 25.8ss). Se habría de anunciar el día diez del mes séptimo (Tisri, septiembre/octubre), que era el «día de las expiaciones» (antiguo año nuevo), por medio de un toque de trompeta o de cuerno. De aquí probablemente se derivó el nombre de este año, consagrado como fecha de celebración solemne (yobel, que significa carnero o cuerno de carnero).
Así, el año empezaba con ayuno y arrepentimiento conforme la nación confesaba sus pecados al Señor (Lv 16).


El año del Jubileo se caracterizaba por lo siguiente:

1. Prohibición de sembrar y cosechar. Solo se comería lo que la tierra produjera espontáneamente (Lv 25, 11, 12). Se dejaba descansar la tierra. El pueblo tendría que confiar en que Dios les proveería lo que necesitaban para el año sabático (el cuarenta y nueve), el año del jubileo (el cincuenta) y el cincuenta y uno cuando sembrarían de nuevo. No habría nueva cosecha sino hasta el año siguiente.

2. Devolución de las tierras a sus primeros propietarios o a sus herederos (Lv 25.13–17, 23, 23; 27.16–24). Los bienes raíces se consideraban inalienables(que no se puede enajenar), y tan solo su usufructo podía cederse durante algún tiempo: el valor de una tierra estaba determinado por el número de años que mediaran entre la venta y el Año del Jubileo, porque al llegar este último, el propietario recobraba sus bienes, sin indemnización. Cada propietario recobraba las posesiones que se hubiera visto obligado a vender , hipotecar o enajenar de otro modo, excepto las casas situadas dentro de ciudades amuralladas.

3. Liberación de todos los esclavos israelitas (Lv 25.39–55), los cuales regresaban «a su familia, y a la posesión de sus padres», con sus mujeres e hijos. Exodo 21.1-6
En parte Dios estableció el año del Jubileo para evitar que los israelitas oprimieran a sus hermanos (Lv 25.17). Un efecto de esto sería prevenir la formación de un sistema de clases sociales permanentes. En Año del Jubileo daba a cualquier israelita la oportunidad de reconstruir su vida económica y socialmente.
Fuera de Jeremías 34.8–22 y Nehemías 5.1–13, la Biblia no ofrece ninguna confirmación de la puesta en práctica del año del Jubileo. Según la tradición rabínica, no se observó después del destierro. Tampoco parece haberse observado estrictamente antes del destierro, pues de lo contrario no se explicarían las quejas de los profetas contra los acaparadores.
Mediante el jubileo se conservaba cierto equilibrio económico, evitando el latifundismo y la acumulación de riquezas por unos mientras otros quedaban por completo desposeídos. También era ocasión para intensificar la instrucción de la juventud en la ley de Dios y en el temor de su nombre (Lev_25:23; Eze_37:30; Isa_61:2).


Año de jubileo
Cada 50 años
Lv 25.8–11 8“Deben contar siete semanas de años, es decir, siete años multiplicados por siete, lo cual dará un total de cuarenta y nueve años, 9y el día diez del mes séptimo, que es el Día del perdón, harán sonar el cuerno de carnero en todo el país. 10El año cincuenta lo declararán ustedes año santo: será un año de liberación, y en él anunciarán libertad para todos los habitantes del país. Todo hombre volverá al seno de su familia y a la posesión de sus tierras. 11El año cincuenta será para ustedes año de liberación, y en él no deberán sembrar, ni cortar el trigo que nazca por sí mismo, ni podar los viñedos ni recoger sus uvas, 12porque es un año santo y de liberación para ustedes. Comerán solo lo que la tierra produzca por sí misma.
13“En este año de liberación todos ustedes volverán a tomar posesión de sus tierras. 14Si alguien vende o compra a otra persona algún terreno, no trate de aprovecharse de ella; 15el que compra debe pagar según el tiempo transcurrido desde el año de liberación, y el que vende debe cobrar según los años de cosecha que aún falten: 16cuantos más años de cosecha falten, mayor será el precio; si quedan pocos años, el precio será menor, pues lo que se vende es el número de cosechas.
17“No abuse nadie de nadie. Muestren reverencia por su Dios, pues yo soy el Señor su Dios.

Lv 27.17–24 Si consagra el terreno a partir del año de liberación, quedará en pie el valor establecido; 18pero si lo consagra después del año de liberación, el sacerdote hará el cálculo de la plata que se debe dar, descontando del valor calculado la cantidad que corresponda a los años que restan hasta el año de liberación.
19“Si el que consagró el terreno quiere recuperarlo, deberá dar una quinta parte más sobre el valor calculado, y el terreno seguirá siendo suyo; 20pero si no lo recupera, y el terreno se vende a otra persona, ya no podrá volver a recuperarlo. 21Cuando el terreno quede libre en el año de liberación, será dedicado para uso exclusivo del Señor, y el sacerdote tomará posesión de él.
22“Si alguien consagra al Señor un terreno comprado, que no es su herencia de familia, 23el sacerdote calculará con esa persona el precio del terreno hasta el año de liberación, y esa persona pagará ese mismo día la cantidad estimada como valor del terreno, y la consagrará al Señor. 24En el año de liberación, el terreno volverá a poder del que lo vendió, es decir, a poder del propietario real del terreno.

Nm 36.4 Luego, cuando llegue el año de liberación en Israel, la tierra de ellas pasará a ser definitivamente de aquella otra tribu y dejará de pertenecer a la nuestra.

  • El año del jubileo señala la edad del reino cuando Cristo Jesús reinará en gloria y cumplirá las promesas hechas al pueblo judío. Léase Isaías 61 y vea lo que Dios ha planeado para la nación de Israel. 
  • En un sentido espiritual el año del jubileo también es un cuadro de nuestra vida cristiana (Lc 4.16–21, la cual es una cita de Isaías 61.1–2). Al leer del AT en la sinagoga aquel sabat en Nazaret, Jesús se detuvo en «el año agradable del Señor» (Lc 4.19), que se refiere al año del jubileo. No leyó «el día de la venganza de nuestro Dios» (Is 61.2), porque ese día de juicio no vendrá sino hasta que Dios haya concluido su programa presente de «tomar de ellos pueblo para su nombre» (Hch 15.14).
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